LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE, EN ALIANZA CON LA CORPORACIÓN ABRIENDO PUERTAS, DONA 10 COMPUTADORES AL CPF DE SANTIAGO PARA FACILITAR LAS VISITAS VIRTUALES DE LAS INTERNAS CON SUS HIJOS Y FAMILIAS.

Entregar mayor bienestar a las personas internas en el Centro Penitenciario Femenino de Santiago. Este es el objetivo de una nueva iniciativa conjunta de la UCGendarmería de Chile y la Corporación Abriendo Puertas que consideró la donación de 10 computadores que serán instalados en la sala de visitas virtuales.

Este proyecto busca que las usuarias puedan realizar video llamadas a sus familiares y seres queridos, dando prioridad especialmente a aquellas internas cuya residencia se encuentra fuera de la región o del territorio nacional, y a quienes sean madres de menores de edad. A esto se suma, la realización de trámites remotos y el estado de alerta en caso que las personas necesiten mantener contacto con sus cercanos en un momento determinado.

“Para nosotros poder conocer más del mundo de la reclusión femenina es importante cuando queremos avanzar como universidad en temas de equidad de género o de igualdad de oportunidades. Lo que uno ve es que el beneficio que tienen los estudiantes y los profesores supera con creces el aporte que podemos entregar. Es conocer realidades distintas, valorar trayectorias de vida, es poder acercarse al Chile real en sus realidades y experiencias.”, señaló el rector UC, Ignacio Sánchez.

Se espera que este proyecto pueda ampliarse a la entrega de 40 computadores, inicialmente distribuidos en penales femeninos. No obstante, la iniciativa contempla extenderse a unidades masculinas, priorizando las visitas virtuales por razones humanitarias o con ocasión de eventos de trascendencia en la vida familiar de los privados y privadas de libertad.

“Esta colaboración pone la tecnología al uso de las personas, permite que las internas puedan comunicarse y acercarse a sus cercanos, bajar sus niveles de angustia y sentirse más involucradas con la sociedad”, señaló el director Nacional de Gendarmería, Sebastián Urra.

Hay una invisibilidad de la falta de relación que mantienen las internas respecto de sus familias, porque muchos no las pueden visitar. Muchas de ellas no traen a los niños porque no quieren exponerlos a una situación carcelaria. Entonces ellas viven en una situación muy angustiante, que adentro sufren aún más, porque suelen tener un promedio de tres hijos por interna”, comenta para finalizar la académica Ana María Stuven, Presidenta de la Corporación Abriendo Puertas.